Hay cosas que no transitan mis intentos de escribir.
Rio de janeiro,un cartòn,las nalgas de las mujeres,los payasos,un gondolero.
Es que puedo precindir de pasear por esos alrededores:
Las fragatas(aves),las flores,los policìas,los casinos, las piernas que penden de la cama.
Y es que tal vez me equivoque y no sepa decir la tibieza de unos senos rozandose
o las camisas tendidas como pulmones de soprano que fingen una figura para el viento
No podrìa leer expeditivamente este listado-protesta porque no lo escribirìa.
Serìa como un ronquido a oidos sordos.
Si pudiera arrimar a un poema unas mangas que tocan sobre un tambor desnudo
o un caballo clavado como araña sobre una trama exigua de plumas y esqueletos...
Preferirìa la austera figura de un unicornio o un pegaso y un espejo en que se miren.
Hay palabras que me pulverizan
Ahì va la vìspera, la virgen, la smith wessos y las lombrices
Pero hay palabras de cinco minutos
La muerte, el amor, la vida.que inciensan. Y aprendo a prestarles atenciòn.
Tienen una larga procesiòn de obispos y filòsofos y analistas de ramos generales.
Todo ello hace que intervenga un elegante tachòn, o bien con un poema al cesto
(algo que con el tiempo se vuelve patetico o divertido)
Aquellas que transitan mis intentos, en cambio, son ajustadas. Un empaste de caries oximoron.
Mi fascinaciòn por ellas no logra eludir que yo este balbuciando otras. Y que estè escribiendo en la superposiciòn testaruda y magnifica de no encontrarlas.
En el azar simbolista de olvidar sus tesituras para hacer de la paleta de las vocales:
ya bùsqueda nostàlgica, o un furor de trascendencia. Un colorear sobre margenes difusos cuyo ùnico favor es intimar en el lùdico elemento de caminar despertando de los dìas.
Un poema un mundo
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