Un poema un mundo

miércoles, 8 de abril de 2009

que mierda...

Ayer al llegar a casa de noche, la rutina de siempre: voy a la heladera busco algo para cocinar, busco la bolsa de alimento para dar de comer a mi gato Agustin. Pero algo no se cumple, mi gato no està. Pienso que tal vez saliò con rumbo a lo de alguna gatita porque es de noche y el parece no dejar pasar una noche sin dar sus vueltas por el vecindario hasta quedarse dormido en un sillòn en la terraza. Cuando adoptamos un gatito, traemos a alguien a la flia, es difìcil de explicar para los que no les gustan los gatos, pero es asì, las mascotas nos domestican. Hay una dimensiòn que se comparte con ese animalito que hace pequeñas diabluras que terminan por sacarnos una sonrisa, nada es tan grave, algo asì leia una vez decir a bukowski, el tiempo de los gatos, su aristocracia mundana, nos devuelve una imagen menos complicada del mundo.
Entonces salì al patio y lo encontre tendido, dando estertores, parece que comiò algo que algùn miserable arrojò con veneno. Pobre,muriò pasada la medianoche. Mi corazòn enmudeciò , mas mi boca no demorò en proferir sendas maldiciones, vanas, pero necesarias.
Cada mascota que tuve fue ùnica. Supongo que eso me hizo muy feliz. Yo pensaba escribir acerca de Cobain, en estos dìas estaba para dedicarle unas palabras. Sepan disculpar.
Hoy fue muy extraño despertar sin el maullido de Agustin. Sin que me acompañe hasta que yo me prepare el desayuno mientras èl come su alimento en la cocina. Mi tristeza. Mi humilde homenaje, es hablar un poco de èl en este post. Porque en realidad lo que necesito un poco es desahogarme y ya.

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