Un poema un mundo

viernes, 1 de mayo de 2009

Primero de mayo

Salì a caminar dìa del trabajador. Pasè bajo un extenso esqueleto asfàltico y mire esos raros fulgores evanescentes en el costado azul de este mundo desconocido, me pregunte ¿la tarde? ¿mayòlicas?.
No salì en busca de milagros ni sueños diluidos en la luz que decae. Sòlo caminar, porque la verdad no tengo por estos dìas ganas de ocuparme del cielo. Mirar hacia arriba basta para sentirse feliz. Y no me refiero para nada a ese tipo de miradas pequeñas que favorecen el desamor, o el olvido cuando no la omisiòn.
Mi inmensa admiraciòn por los atardeceres, el inquietante reencuentro con sus imàgens lejanas es uno de los muchisimos placeres. Las escalas del cielo no corresponden con este paraìso cerquita, lo sè. Mirada màgica. Biografia de una mirada en todas las cosas que flotan en la fusiòn de colores. Què lejanas las fronteras!!.

1 comentario:

Clarisa dijo...

Cuánta inmensidad que nos rodea, y frecuentemente no queda tiempo para apreciarla.
Estuvo lindo todo el fin de semana, ideal para caminar y para admirar la naturaleza lejana.