La rutina, la pràctica inveterada que difumina sus razones por una rustica semblanteada indiferente, una mirada caustica sobre los seres y las cosas.
La secuencia invariable que hace el continuo susto a lo no semejante. La tosca y ligera seguridad que presume de su carcel y rehusa las sorpresas por las reverencias pequeñas, que rozan en deslucido desgaste. Ese es el cansancio empalagoso de lo que sabe a poco.
Los elementos de siempre, mas claros que el olvido, nos alejan a veces de la exacta dimensiòn de ese universo aporetico que nos consume por dentro con sus extrañas y vacias relaciones y revelaciones. Pero en ese intervalo de tiempo que media entre dos sucesos, ya sea a causa del amor o la revoluciòn( que es casi lo mismo), algo nos desafecta y se rompe el encanto, se suspende la fe, se desploman desde su solemnidad las tibias creencias.Entonces una multitud de interrogantes acude y recusa en su seno esta soledad recondita y extensiva de lo comùn. Y con tal derrumbe ardemos de gozo en alguna parte, donde esta presente la poesìa de recorrer el paisaje con el espiritu consumado en un extasis que nos integra a lo diferente, que se conforma, a su vez, albergando tambien sus propios antagonismos.He ahi la rutina que es siendo no privativa de nadie. Alli-señalo- a veces se establece la creaciòn que es comuniòn en el sentido que le da a la soledad octavio paz en su laberinto. Donde se recorta el umbral gratuito de la encrucijada. Y uno escribe y es extraño.
Un poema un mundo
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1 comentario:
me gusta este blog, felicitaciones por ese texto maravilloso. Un beso
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